jueves, 10 de septiembre de 2015

Andree

Hacía ya dos semanas que las lluvias y las tormentas habían parado. El sol había vuelto intenso. Después de comer todos se entregaban a la siesta, en cuartos oscurecidos por las persianas corridas.
Solo Andree se quedaba bajo la sombra de una palmera al  fondo del jardín.
Desde su cuarto lo vio dormido, tendido en la hamaca. Aprovechando su ausencia del granero, Amelia bajo apresurada y sin hacer ruidos entro despacito y cerró el portón. Con frecuencia se había aventurado a entrar con Andree a jugar interminables partidas de cartas. Sentados en una alfombra vieja y descolorida. Eran momentos maravillosos, como los que compartía con su madre, sus seres adorados. Pero ahora se encontrarse sola, en el lugar en que él vivía, dormia, soñaba, donde cada mueble había pasado a ser suyo, donde cada objeto había sido puesto allí por el, donde cada prenda llevaba impregnado su olor. Para ella el granero había pasado a ser una suerte de santuario.
Andree llego a sus vidas solo tres meses atrás, su madre lo contrato como chofer y jardinero. Desde que poso sus ojos en el, quedó prendada, sabiendo de antemano que el jamás podría poner sus ojos en ella, solo una niña, además fea.
Sabia la diferencia de la belleza, se lo habían hecho saber de muy pequeña, siempre escucho comentarios de oídas, “como pudo tener esa hija tan fea una mujer tan bella”
Lloro a solas en su cuarto, el dolor de ser discriminada, pero de a poco se fue acostumbrando, solo estallo su corazón nuevamente al conocer a Andree.
Él fue amable con ella, juguetón y compartían la playa, el mar en baños interminables, siempre como un hermano mayor.
Adentro del granero hacía un calor infernal, los postigos cerrados dejaban todo en penumbras. Poco  a poco vio su cama deshecha, las sabanas corridas, la ropa en el suelo, Amelia se movía en silencio, fue y se acostó en el hueco del cuerpo dibujado en la cama.
Se empapo de su olor y sintió emociones encontradas, se estremeció, eso sería el amor se preguntó.
Sentía su garganta seca, sentía el latir apresurado de su corazón, de pronto sintió voces acercándose, corrió rápido al ropero y se acurruco, como pudo, tratando de silenciar su respiración y jadeos.
Se envolvió en una camisa de Andree que se encontraba tirada en el ropero e hizo silencio. Las voces se acercaron, eran de Andre y una mujer. “Que calor es insoportable “exclamo el, una vos impaciente contesto, “me importa un rábano el calor, te quiero a vos dentro de mí.”
Amelia creyó morir, la voz de su madre…enronquecida desconocida, ella que siempre hablaba suave, tierna. El ruido de sus sandalias inconfundible, el taconeo firme, terminaron de convencerla, no era una pesadilla.
“Qué largo fue el almuerzo no terminaba nunca, me desesperaba por venir, pero Julián no  se dormía más. Por fin estoy aquí , sácate el short y sácame salvajemente la ropa, no importa que se rompa .. Jadeaba desesperada, mientras Andree iba lamiendo cada centímetro de su cuerpo.
Eran un remolino de carne envueltos en pasión. Amelia sintió morir su corazón, su madre, su ser adorado y Andree su amor. Suavemente fue saliendo del ropero, que miraba hacia el portón, no se dieron cuenta de su presencia. Eran solo ellos, lejos quedaban su padre y ella. Se fue alejando lentamente hacia la playa, a esta hora desierta, el mar, el elemento más compartido con Andree, ahora entendió que lo hacía para quedar bien con su madre.
Su cuerpo cubierto por la malla desteñida, temblaba, siguió hacia el horizonte.
Poco a poco su cuerpo fue cubierto por las olas, se dejó llevar abandonada.
Su mente  y su alma eran esencia que se iba, el mar se abrió para recibirla, llevándola a sus profundidades, donde moran todos los locos de amor….


Sonia Saavedra             21-03-2015
Amor, frio y Cupido

Fue muy poco lo que durmió, a pesar de estar en un lecho caliente y cómodo, sus pensamientos no lo dejaron conciliar un sueño tranquilo. Había nevado toda la noche. Por fin vio la luz del amanecer. Decidió ir a caminar por la costanera, para despejarse. Se calzo las botas altas de goma y una cazadora de gruesa lana.
La mañana dio paso a un hermoso día, ventoso, frio y brillante. El cielo estaba salpicado de grandes nubes blancas, pero a lo lejos en la línea del horizonte, podían verse nubarrones negros, acercándose peligrosamente a la costa.
Iván pensó en apresurarse en su caminata por la playa. El clima en invierno era traicionero, en un momento día claro y luego oscuro.
Se encamino por las callejuelas en subida hasta la casa de sus padres, seguro de que su madre ya los estaría esperando con el almuerzo.
Paso por los escasos locales comerciales que existen en la calle principal.
En una vidriera del único bazar vio una linda muñeca antigua de porcelana, de grandes ojos azules y cabellos rubios. Fue instantáneo pensar en Lucila, ella es así como una hermosa muñeca antigua.

Desde arriba de una nube entre negrazulada, un gordito gracioso vigila expectante a Iván, prepara su arco y el momento justo de apuntar.

Las calles brillan bajo las luces doradas del alumbrado público. Es la nieve, que desarmándose en miles de gotitas, se ilumina majestuosa.
Los arboles desnudos, tiemblan bajo las ráfagas de viento helado. Tras las celosías del ventanal, Iván, contempla las calles vacías de humanos, sus ojos grises tratan de traspasar la ventana del frente, del caserón de la esquina.
Sabe que Lucila a esta hora suele leer, cómodamente sentada en su pequeño sofá. Puede describir cada rincón, cada centímetro de ese cuarto. Han compartido lecturas, juegos de mesa y últimamente acciones más osadas, que podrían encuadrarse en un amorío.
Lucila es una chiquilla enamorada, sabe que ha hecho mal en alentarla, ¿pero como podía dejar pasar ese bocado de cardenal?. Se sabe cruel, pero las vacaciones invernales llegan a su fin y no puede cargar su espalda con problemas que no tendrán solución. La facultad  y sus alumnos lo esperan, Lucila tendrá que entender, que este amorío no puede subsistir en el tiempo.
“Alcanzo a ver perfilarse la figura de Iván tras el ventanal, me gustaría llamarlo, pero abuela dice que no es propio de una niña decente llamar a los novios.
¿Pero quien dice que soy una niña decente? Después de todo lo vivido con Iván en este corto periodo de vacaciones, puedo ser cualquier cosa menos decente. Yo creo que él piensa que me sedujo, es para reír, la que llevo, todo adelante fui yo, sí, me lo propuse como meta el último verano, cuando lo veía juguetear alegre con mi hermana. Supe que tenía que ser mi amante, desde que tengo uso de razón. Sé que me lleva 10 años, pero siempre anhele que fuera mi primer hombre, lo he logrado. Ahora no importa que tenga que marcharse, me olvidara, lo olvidare y seguiré en la búsqueda de mi hombre ideal.”

Cupido ha decidido que ya es tiempo de apuntar.

Iván pasea enloquecido el salón de una punta a la otra, ha tratado de hacerse entender, que debe dar por terminado el amorío con Lucila. Pero un hormigueo intenso en su estómago, le dice que no podrá ser, se ha enamorado, no puede ser amor, ¿o sí? qué otra cosa puede ser, el ansia de verla a diario, como ahora que espera el llamado de ella para cruzar en dos zancadas la calle.  Que podría proponerle, que sea su novia y lo espere. No sabe por qué, eso lo incomoda, ¿querrá ella esperarlo? Es muy niña y todavía no sabe bien que quiere, si, ya sabe que es apasionada como una mujer experimentada, y él ha sabido guiarla en ese mundo que conoce muy bien.
Pero justamente eso es lo que lo enloquece, una niña mujer, se cruzara y hablara con ella, si quiere venir con él, se casaran el domingo en la misa de la
mañana. Seguro su abuela no tendrá ni un problema, ella conoce a su familia.
Y sabe la solvencia económica  de la que disfrutan.
“Lo llamare, se me está haciendo larga la tarde sin sus caricias, me he acostumbrado a él,¿ o será que me he enamorado? Siempre supe que era un juego, pero tiemblo de saber que debe irse y ¿si no me dice que lo espere?
Moriría, pero lo seguiría no me importa el que dirán, total ya tengo 18 años.
Sería un sueño que viniera sin llamarlo y me dijera…
¡Pero es el que viene! Está cruzando la calle, desde acá escucho los golpeteos en la puerta, bajare a verlo.”
_¡Lucila!
_ ¡Iván!
_¿ Quieres casarte conmigo?
_Si
El frio intenso, se ha vuelto amor intenso. La nieve cada vez más liquida sigue brillando, corriendo por las aceras vaciándose en las alcantarillas y pronto llegando al mar cercano.
Cupido el gordito juguetón, con su arco y sus flechas, sonríe satisfecho, una vez más ha sido certero en sus tiros.


Sonia Saavedra        19-06-2015

jueves, 3 de septiembre de 2015

El planeta de las niñas tristes


Se mueve en su eje y alrededor de su sol, como hace millones de años. Es sino el más bello, uno de los más lindos del universo.
Azul , luminoso, acuático. Siempre pensé que sus habitantes superiores, debían ser de los más felices de todas las galaxias y yo podría con propiedad afirmarlo. Pero no es así, desde que levantaron su cabeza hace millones de años, solo han sabido agredirse unos a otros.
Me he mezclado a lo largo de la línea del tiempo, en muchas oportunidades, con distintas razas, pasando desapercibida en multitudes o simplemente en un hogar común. Mi concepto del tiempo, es totalmente lejano al de los humanos, por lo cual he podido observar sus comportamientos, saltando en el tiempo espacio.
Mi condición femenina, lo llaman ellos, pero soy hermafrodita, me hace estar más en concordancia con el género receptor o sea las mujeres.
Soy vigilante de las galaxias, pertenezco una raza creada por la Gran Eterna, nos hicieron hermafroditas, para tener más compasión, piedad, indulgencia y sobre todo amor.
Se mucho de razas, en cuanto vi los humanos de ese planeta azul me hicieron sentir por primera vez, todas las virtudes puestas en mis genes.
El saber que la Gran Eterna es receptora, me llevo a creer que en todas las razas y planetas, las receptoras serian adoradas y amadas, Pero hete ahí que con los humanos me equivoque.
El mensaje enviado a su psiquis desde su creación  lo entendieron mal y pasaron a serlos emisores quienes se hicieron cargo de la autoridad absoluta, dejando al mundo femenino bajo su sojuzgamiento.
Esto ha sido a lo largo de toda su humanidad, las mujeres, que así las llaman, viven bajo un régimen autoritario, salvo muy pocas excepciones.
Mi dolor es por las niñas, dulces, inocentes confiadas que a lo largo de sus siglos, son sometidas a las más terribles torturas, vejaciones, esclavitud y las  depravaciones más refinadas.
Es un planeta hermoso, azul y luminoso, pero para mí solo prima sus niñas tristes, con ojos de amor y sufrimientos.
En medio de un mundo de hombres, así los llaman a los emisores, que solo saben vivir para la guerra y exterminio de otras razas, cualquiera, lo importante es matar.
Me alejo una vez más, con la mirada de miles niñas tristes, sin poder intervenir, ellos tienen libre albedrio y eso es esencial para la armonía del universo. El planeta azul se ve cada vez más lejano, nunca se si cuando vuelva por esta galaxia lo volveré a encontrar, ellos, los hombres, los emisores, trabajan aceleradamente para hacerlo desaparecer…


Sonia Saavedra                                09-05-2015
Amarisando

En arenas doradas dibujo tu nombre
la humedad lo conserva, por segundos
resaltando la huella, tanto en mi corazón
como en el imaginario.

Las olas van y vienen, besándolo
llevándolo a los abismos,
donde el eco lo hará resonar
 en mi oído fino, lo presiento.

La hoja dorada, me invita
a volver a mancharla, me apresuro
pues las olas me arremeten
profundo marco el trazo.

Y miro como el mar ríe,
bajo el sol humeante que calcina,
y la blanca inteligente espuma
solo rodea mi trazo, como envolviendo.

Te siento cómplice, mar riente
ayudas a mi corazón poeta,
que grabe tu nombre, aunque ausente,
pero al verlo ahí me molesta......




Azules pájaros

Vuelo en medio de pájaros
azules tristes,
 blancas inteligentes gaviota,
planeamos con brillo de luna.

De donde vienen azules pájaros?
de un parque grande y lejano
ahogados de gases, dolidos de balas,
confundidos sin jaulas, volamos lejos.

Dejamos el cuerpo
 solo vienen las almas,
encerrados en cuerpo y jaulas,
 merecemos ser libres.

Planeamos,
sobre las rocas paramos,
quiero ver de cerca sus dulces ojos,
dolor veo en sus miradas.

No entienden no entender,
grabar violencia en su iris.
el mar negro con luz de luna
nos calma, planeamos lejos.

En blanco nuestras mentes,
con plumas escribiendo historias
que ahora adormecen,
libres al fin podremos narrar
Vuelo en medio de pájaros......libres..


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Los hombres topo

En lo alto de la selva misionera, más bien en Sierra del Imán, se sabe de oscuras grutas tapadas al ojo humano, por la yerba mate silvestre. Los cuales  junto a las coníferas de gran  porte conforman bosques cerrados.
El sol está cayendo rápido, ocultándose a lo largo del río, enrojeciendo las aguas.
El muchacho transpirado y sucio de tierra roja, quiere llegar al claro, donde encenderá una fogata.
Guarecerse en la selva, cuando ha caído la negra noche, es lo peor que puede pasar a cualquier mortal si no ha sido previsor.
El aire se respira acuoso y maloliente, signo de algún animal muerto. La fogata ya arde, él hambre le roe las entrañas, la sed la ha calmado con agua del río. Tratará de ver si encuentra algo silvestre para comer en el círculo que ilumina el fuego. Un pequeño ruido agudiza su oído, es un tapir que se ha acercado confiado, vuela su mano y su cuchillo, ya tiene qué asar y  con qué calmar el hambre.
Sus pocas pertenencias están desparramadas cerca. Con el estómago lleno se apresta a dormitar. En la selva, le enseñó su abuelo, nunca se debe dormir profundo.
Con bastante leña  y sin tormenta a la vista, podrá dormitar tranquilo, mañana le espera un día cansador hasta llegar al poblado.
El sueño se apoderó totalmente de su cuerpo y mente. No puede notar esas sombras que brillan con la luna, que se acercan sigilosas. Delgados hasta más no poder, los seres que rodean a Virgilio alargan sus manos rugosas para tocarlo. Les llama la atención su pelo casi blanco, su piel clara, murmuran entre ellos, uno le clava una fina caña que más parece una aguja, mojada con algún hipnótico, lo que lo hará dormir más profundo.
Lo  suben al armatoste en forma de catre que llevan, de cañas finas y suaves. Se adentran en la selva, cada vez más oscura de noche, los ojos de los seres brillan como estrellas, sus cuerpos rugosos, encorvados y negros, de un negro maloliente.
Escarbando entre la maleza y las cañas, dan por fin con la gruta, ahí los esperan otros que se agregan a la caravana. Se adentran en la gruta y bajan y bajan, el aire cada vez más enrarecido. Virgilio, entre brumas, está volviendo de lo que cree es una pesadilla, quiere moverse abrir los ojos, pero no puede, escucha los murmullos y el aire fétido lo asfixia.
No puede creer que esté viviendo lo  que siempre le dijo su abuelo;” existen los hombres topo, tenés que tener mucho cuidado, se aprovechan de tu sueño y cansancio y te llevan al subsuelo, a las profundidades donde tienen su mundo.”
Por fin puede entreabrir los ojos, su mirada se cruza con unos ojos claros ,muy brillantes, que parpadean muy rápido. Ja, su abuelo decía hombres topo, bueno, eso no son, tienen unos ojos grandes y bellos. De las paredes parece salir una luminosidad azulada, que los hace parecer bellos a pesar de sus miembros retorcidos y sus espaldas dobladas.
Lo singuen llevando, algo pusieron en su nariz, supone para que pudiera respirar mejor, todavía bajan, cada vez las paredes de la gruta se van ensanchando e iluminando más.
Los murmullos son cada vez más fuertes, pero como una melodía acompasada, le dan esta paz que siente y nada de temor, más bien curiosidad.
Son unos cuantos cientos, seres  calmos  y sentados en semicírculo. Siente que ya puede incorporase, todavía tembloroso trata de pararse, le acercan solícitos un cono, como una especie de asiento. El olor del principio ya no se siente, más bien olor a palo de rosa, eso es lo que están quemando en esa fogata.
El asombro que siente no tiene límites, el lugar está todo recubierto de algo como metal.
Se ven hacia lo alto de la gruta cientos de puertas, pegadas a las paredes con escalerillas que bajan hasta este lugar.
En el centro de la gran sala , que es lo que parece ser esto , hay un lugar más alto donde está sentado , el que seguramente es el jefe de ellos.
Lo mira a los ojos y lo entiende, entre los murmullos cada vez más suaves y melodiosos.
Le dice: “te hemos traído hasta nuestro hogar porque necesitamos de vos un servicio. Después si aceptas te devolveremos y tomarás un líquido que te hará olvidar para siempre”.
“No te obligaremos, somos pacíficos, pero necesitamos que preñes a mi hija, así tendremos una generación más que se acerque a ustedes. Esto lo hacemos cada vez que nace una hembra, que es muy raro que suceda.
Si estoy pasando información que estás absorbiendo en tu cerebro, es para que nos entiendas y no nos temas. Ahí se dio cuenta  de que sabía todo de ellos,  es una raza milenaria que llegó de las estrellas, vio su aspecto cuando recién llegaron, eran horribles, pero a lo largo de generaciones han avanzado y cada vez se parecen más a nosotros.
Pero entendió que todos estos que lo trajeron tienen cientos de años, por eso son tan encorvados y rugosos. Recién se da cuenta que el que lo mira es muy parecido a cualquier humano, un poco como africano,  de tez oscura, alto y joven. Le leyó el pensamiento, porque pensó, cómo es su hija, es bella dijo,
acá la tienes. La joven que salió detrás de su padre es realmente bella,  de tez cobriza y cabellos negros, lo  mira con esos enormes ojos que parecen abarcarle todo el bello rostro.
Sus ojos brillan, pero son negros, se acerca y le alcanza un tazón con un líquido rojizo muy dulce, la sed que tiene lo hace tomarlo sin pensar.
Luego le toma de la mano y se estremece, siente un deseo que lo abrasa, su delicado vestido lavanda es como un encaje, se adentran en un cuarto oculto en las paredes de la gruta.
Y hacen el amor enloquecido, luego su mente lo abandona y ya no sabe qué es pesadilla o realidad.
Cree entre sueños que volvieron a darle un brebaje y luego, el amanecer.
Lo despiertan los chillidos de los monos titis y de los loros, ya no quedan restos de la fogata, el sol está alto y a lo lejos se avecina una tormenta, el calor es abrumador.
Todavía se siente dentro de la pesadilla, fue tan vívido, pero dijeron que no recordaría nada , mira horrorizado  en sus manos un pedazo de encaje lavanda y a su lado un tazón rustico,  nada que hubiera visto nunca, todavía con algunas gotas de líquido rojizo. No fue un sueño, los ojos negros los sentirá siempre en su recuerdo, ¿cómo lo sabe? Siente un hueco en su corazón que no se volverá a llenar.
Junta sus pertenencias, en medio de un murmullo dulzón en sus oídos. Se apresura, la tormenta se acerca, tiene que llegar al poblado antes del anochecer.
Lo vivído queda acá, en la selva misionera, capaz lo comenta con su abuelo, todavía no lo sabe. Solo sabe, que algo de él quedara acá eternamente y más que nada siente, que no estamos solos.


Sonia Saavedra                             28-06-2015
Biplaneta

Los habitantes del planeta,  se encuentran aterrorizados, con el enorme artefacto caído en medio de la selva, corren despavoridos al ver que se abre un agujero en el centro de ese monstruo, creyendo ver salir llamaradas, como las que largan los dragones de las montañas azules.
Escondidos tras los enormes árboles, ven bajar una especie de escalera y luego salir del agujero unos seres, con una vestimenta plateada y grandes redondeles donde tendrían que estar sus cabezas.
Llevan en sus garras unas barras luminosas, que apuntan hacia ellos. El jefe
de la tribu decide salir al claro y rendir homenaje a los que creen son dioses .
El viento suave que recorre la selva, ondula las plumas de los tocados indígenas, con sus variados colores, le parecieron una arco iris a Rony. Los astronautas están tan sorprendidos como los habitantes de este lugar, pensaron que llegaban a un planeta deshabitado, pero su sorpresa no tuvo límites al ver como corrían a esconderse de la nave.
Ellos los habían estado observando en sus radares humanoides, era algo inesperado y maravilloso. Vida en un planeta tan lejano de la tierra, cuando encontraron la desamateria y pudieron viajar en naves, que se desmaterializan, no pensaban realmente encontrar vida y por lo que se ve también oxígeno.
Empiezan todos a sacarse las escafandras, para ver mejor a los  indígenas inclinados a sus pies, siguen las sorpresas, al ver los rubios cabellos en todos y la piel clara.
Se dan cuenta también que los dos soles que casi unidos rotan el planeta, dan un calor muy suave.
Las montañas a lo lejos son azuladas y los bosques parecen infinitos, es como estar en la tierra piensan todos, pero la belleza es virgen agreste, sin intervención de humanos.
Hacen levantar los indígenas y los miran a los ojos, Rony se ha adelantado él es el comandante de la nave, por lo tanto el que tiene que tratar de interpretar los saludos.
Pero las sorpresas no se terminan, todos tiene un único ojo, que mira temeroso.

Los Habitantes siguen aterrorizados, dos ojos, como pueden tener dos ojos, en lo demás parecen iguales.
Por lo que se ve, son amigables, el jefe piensa que él es el encargado de saludar y se apresta a leer la mente de los visitantes.
Pero  su mente no puede leer, es todo un ruido mezclado de ondas enloquecidas, lo que lee, en cambio ve, que con su boca trata de hacerse entender. Trata de calmarlo, le extiende un mano, ahora que se han sacado las garras, ven que tienen manos.
Se tocan y siente una energía primaria corriendo por su interior. Se miran y se entienden, ambos tienen sus ojos húmedos de la emoción.
Los dioses vienen a saludarlos, su mente debe ser muy superior por eso no pudo leerla, todos se han sacado esas redondeces de sus cabezas y les extrañan sus colore s de cabellos, rojos, negros, cafes y  otra, parece una hembra tiene el color de ellos, muy largo.

Que pensaran en la tierra cuando les contemos que encontramos aborígenes, amigables rubios y con un solo ojo.
Tendremos que llevar uno para experimentar, podría ser una hembra y un macho. Sera fácil convencerlos de subir a la nave, luego el doctor hará su trabajo.
Ahora veremos como los haremos sacar clopton, de las montañas azules, pero por lo que se ve, será muy fácil nos creen dioses.
La misión ha sido muy fructífera encontramos el mineral más caro del universo y además podremos llevarnos dos ejemplares para nuestro zoológico universal.

“Por fin he podido entrar en la mente del que parece ser el dios mayor, es trágico que no lleguemos a conocernos adecuadamente, pero su mente es un peligro mortal para nuestro planeta, los llevaremos donde quieren ir y los dragones harán su trabajo.”

El viento sigue siendo suave, ondula la selva en un  solo ritmo armonioso, todo es fluido con armonía en este planeta. Solo los seres venidos de las estrellas, desentonan con el ambiente, que acá fluye suavemente.
Pero ya tienen su destino marcado, nunca volverán a la tierra y la nave jamás volverá a despegar, todos los habitantes que no vieron los terrestres, la están destruyendo paso a paso.


Sonia Saavedra              24-07-2015
Riando

Siente el Sena riando, mira su costado de la cama que comparten, la siente contra su cuerpo, se enoja con ella y consigo mismo. ¿No era que se iba a tirar al río? Le dan ganas de ir lanzarla por la ventana, está harto de sus portazos, de no poder descansar tranquilo, siente una bronca caliente que inunda su pecho. Pero no sabe si la escucho salir o no, lo que sí sabe es que está, enredada en sus sábanas y en sus piernas.
¿Habrá ido hasta los muelles y viendo que fría estaba el agua volvió?. Le da pena y risa a la vez, es una pobre diabla. Se siente cansado, como con los sentidos embotados, ya no sabe qué sucede en su cama, si fue y si vino , no lo tiene claro, pero siente su cuerpo gimiente y sabe que está ahí, justo donde él no quisiera que estuviera.
Lo tienen cansado sus actitudes de actriz fracasada. Pero el cuerpo cálido, lo hace desear un nuevo embate, en lo que son como una sola cuerda, que se tensa y se afloja. Acaricia los cabellos desparramados  sobre su almohada y se endurece de espanto, chorrean agua de riada y ya nos es acá en su cama, es en las piedras del río donde sus cabellos se desparraman, donde yace desnuda yaciente de muerte, blanca la piel los ojos abiertos, lejos de él, lejos de su cama.
Sonia Saavedra…15-07-2015


“Sobre el cuento de Cortázar  El rio”